¡Ayuda a los niños a crecer – planta un huerto escolar!.
Muchos de los problemas de salud actuales se deben a una mala alimentación, por lo que es lógico pensar que quienes cultivan sus propios alimentos sean más felices y saludables. Un huerto escolar es una excelente manera de involucrar a los niños desde pequeños, para que comprendan de dónde provienen los alimentos frescos y aprecien lo deliciosos que pueden ser.
Los huertos escolares ofrecen a los niños la oportunidad de participar en el cultivo de alimentos, una habilidad que les será útil toda la vida. Además, son un excelente recurso didáctico, con muchas oportunidades para integrarlos en el currículo escolar.
El consejo más importante es empezar poco a poco. Los contenedores y las jardineras grandes son muy fáciles de manejar y permiten cultivar prácticamente cualquier cosa. Los contenedores permiten crear un impacto casi inmediato, en cualquier lugar, con un coste mínimo.
Los bancales elevados son excelentes porque delimitan claramente las zonas de cultivo, lo que reduce la probabilidad de que las plántulas se pisen accidentalmente. Colóquelos directamente sobre la tierra o, si el suelo está contaminado o sobre una superficie dura como un patio de cemento, coloque primero una malla. Llene los bancales con tierra para macetas rica en nutrientes y compost. Los bancales no deben tener más de 90 cm de ancho para que los niños puedan alcanzar fácilmente el centro desde los lados. Las virutas de madera son una buena opción para los caminos, ya que son relativamente limpias y suaves.
Si su huerto va a ser un poco más ambicioso, ¿por qué no involucrar a los niños en el proceso de diseño? Pídales que hagan bocetos o que creen un panel de inspiración con lo que les gustaría ver. Incluso podían crear su propio diseño en un ordenador.
Los niños son mucho más propensos a comer frutas y verduras que ellos mismos cultivan, ¡una excelente razón para involucrarlos en el proceso! Elija cultivos resistentes, fáciles de cultivar y, sobre todo, listos para cosechar durante el período escolar.
Algunos cultivos básicos para el huerto escolar incluyen:
Los huertos escolares pueden enseñar a los niños la importancia de cuidar el medio ambiente y cómo la naturaleza nos provee de alimentos. Incluye un compostador para mostrar cómo las plantas viejas se transforman en materia orgánica rica en nutrientes que alimenta la tierra. Un barril para recoger agua de lluvia les enseñará a recolectarla y aprovecharla al máximo. Los hoteles para insectos y los estanques en miniatura atraerán aún más vida silvestre para estudiar y admirar.
Asegúrate de que haya un lugar donde sentarse durante los recreos o las clases al aire libre, a la sombra o al sol, según el clima. Mesas o bancos de jardinería son útiles si quieres sembrar o plantar macetas fuera del aula. Y, por supuesto, necesitarás un cobertizo para guardar tus herramientas y equipos.
Los huertos escolares pueden ser más complejos de cuidar que los huertos domésticos. Es importante dejar claro desde el principio quién se encarga de qué. ¿Quién regará el huerto en épocas de sequía? ¿Cómo se encargarán las semillas y la tierra para macetas? ¿Y qué sucederá durante las vacaciones escolares? Empezar poco a poco y establecer sistemas desde el principio sentará las bases para un huerto exitoso.